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Tercer comarcal que logra el título tras el guadiareño Raúl Quirós (1996) y el tesorillero Mario Galiano (2011)♦El onubense Yago Horno, del Real Club de Golf Sotogrande, también brilla en el torneo disputado en Jerez
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El equipo español Sub-18, con el algecireño Gonzalo Baños Ramos, del Club de Golf La Cañada, y el onubense del Real Club de Golf Sotogrande, Yago Horno Mateo, ha puesto el epílogo perfecto a su cuento de hadas en el Campeonato de Europa de la categoría al ganar el título ante la siempre potente Inglaterra (5,5 a 1,5) en el campo jerezano de Montecastillo Golf & Country Club.
Además de Baños y Horno, el talento del canario Nicolás Vidal Reig, el madrileño Mateo Hidalgo Elizalde, el benidormense Raúl Gómez Montalvà y el malagueño Samuel Love Li han sido los responsables de que España haya sumado su octavo título y se sitúe en cabeza del palmarés precisamente junto a los pross y escoceses.
Estos se suman al olimpo de los héroes hispanos en este torneo donde figuran nombres como los de Ignacio Garrido Gómez (ganador con el equipo de 1990), Sergio García Fernández (1996), Gonzalo Fernández-Castaño Román (1996), el guadiareño Raúl Quirós Rodríguez (1996), Rafa Cabrera Bello (2002), Jorge Campillo Méndez (2002), Jon Rahm Rodríguez (2011), el tesorillero Mario Galiano Aguilar (2011), David Puig Currius (2018) y Eugenio López-Chacarra Cano (2018).
El triunfo en esta final se explica desde el convencimiento del grupo -y aquí hay que meter al capitán Santiago Urquijo, al vicecapitán Jaime Gabarda, al técnico Yago Beamonte y al fisioterapeuta José Mata– de que todo iba a salir bien. Y así fue, las dos tantas salieron a pedir de boca.
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Un putt de Nicolás Vidal para el pleno en los foursomes…
La sesión de foursomes ha resultado vibrante, como corresponde a una final entre dos sextetos de este calibre. Que Raúl Gómez y Yago Horno forman la pareja del momento es por cosas como las que se han visto en el primer partido del día: ambos han sellado su 3 de 3 particular jugando un golf exquisito. Un putt de cinco metros del alicantino por aquí, un hierro a centro de green del de Huelva por allá y así, en el hoyo 12, ya marchaban 4up. El inicio soñado.
Ambos han rematado el trabajo en el hoyo 16 y esperaron a que llegasen a ese green a Mateo Hidalgo y Nicolás Vidal, una pareja que tiene un comentario. El madrileño, porque descansó en semifinales y, lejos de sentirse menoscabado, ha sumado siempre desde cualquier punto. Y el canario, porque le toque el compañero que le toque es una máquina de animar y de transmitir serenidad. Es el compañero ideal, por eso y porque juega como los ángeles.
Los dos han tenido perdido el foursome; pendía de un putt de poco más de un metro para los ingleses en el 18, cuando marchaban uno abajo tras diecisiete hoyos muy parejos. La pareja española ha hecho lo que se debe en Match Play cuando el rival te abre la puerta: meterte hasta la cocina. Han ganaado el hoyo y han salido al play-off con el cuchillo entre los dientes y varias decenas de jóvenes aficionados detrás.
En el vigésimo hoyo, un par 3 juguetón, el éxtasis. Hidalgo la ha dejado en green con un hierrazo y Vidal ha embocado desde unos siete metros. Lo siguiente: puños, abrazos y algún «vamos« durante un minuto, porque al segundo ya había que pensar en los que se venía por la tarde, el asalto definitivo.
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… y una sacada de búnker antológica para cerrar la final
Apenas una hora después, los protagonistas volvían a pinchar bola, pero esta vez por última vez: era el todo o nada, terminar la tanda con un título en la mano o esperar al año que viene. Para nada el equipo español notó la tensión del momento, o al menos eso pareció, ya que la mayoría de los partidos tuvieron color español de principio.
Sin embargo, como es natural, durante la tarde se fue igualando el livescore; a Gonzalo Baños le ha respondido Frankie Morton con un excelente juego alrededor de green, Nicolás Vidal acusaba el cansancio de una semana en la que lo ha jugado todo y Samuel Love ha intentado sujetar a un Aaron Moody que iba como un tiro.
Sólo un partido discurría plácidamente, el de Raúl Gómez, que ha ganado en el 13. Este jugador también tiene su historia bonita. En julio de 2024, España caía ante Islandia en la jornada final del Europeo Sub-18 y descendía a Segunda División. En ese equipo formaba un Raúl Gómez de apenas 16 años que se había ganado a pulso su presencia. Hoy y aquí, en Montecastillo, el alicantino es el reflejo de que en el deporte, como en la vida, las segundas oportunidades aparecen si se luchan y se pelean. Su versión 2026, muy mejorada tras dos temporadas de experiencias, ha sido determinante para que España gane ese mismo torneo que tan amargo regusto dejó en 2024. En el individual ha hecho su último acto de servicio.
Quedaba un punto por ganar para zanjar la final, y ese, parecía, podía caer en el partido de Gonzalo Baños o en el de Yago Horno, muy tensos y equilibrados ambos. Ha caído en el del algecireño y en el escenario soñado: en el green del 18, ante su público y tras una sacada de búnker antológica. En ese momento se ha acabado todo: España es de nuevo Campeón de Europa.
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