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La algecireña, que sufre una exclusión, no marca ante el CSM București♦Vencen por 40-38 tras estar seis tantos abajo (20-26)♦Su rival dice en un comunicado que se necesita un «arbitraje que permita que el resultado se decida en la cancha»♦Mañana se enfrentarán por el título al CSM Corona Brașov
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La jugadora internacional algecireña de balonmano, Jennifer Gutiérrez Bermejo, luchará mañana por la Supercopa de Rumanía tras ayudar a su equipo, el Gloria Bistrița, a ganar en la prórroga al CSM București por 40-38, tras acabar el partido en empate a 34 (17-19 al descanso).
Cierto es que la canterana del BM Ciudad de Algeciras no ha conseguido marcar y, además, ha sufrido una exclusión de dos minutos, pero su trabajo, en defensa y en ataque, ha sido muy importante para aportar su granito de arena en un partido donde han tenido que remontar pues han estado hasta seis goles por detrás (20-26 en el 38:25).
El Bistrița ha llegado a empatar a 29 (49:51), pero de nuevo se han visto dos por detrás al poco tiempo (51:31). Sin embargo, han reaccionado bien, con el 32-31 en el 54:42, llegándose a un 33-34 a falta de dos minutos, cuando ha anotado la española Danila Patricia So Delgado Pinto para el 34-34 en el 58:02.
En el tiempo extra, las de la capital se han venido abajo y eso lo han aprovechado Gutiérrez y compañía para sentenciar la semifinal, llegando a estar tres arriba con el 39-26 en el 68:22 gracias a Asuka Fujita.
Mañana se medirán al CSM Corona Brașov, que ha derrotado por 25-24 al SCM Râmnicu Vâlcea.
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Quejas desde Bucarest
Pero la semifinal no ha terminado en la cancha y el club de Bucarest ha emitido un amplio comunicado en el que se han quejado de las decisiones arbitrales y de la propia Federación. La carta dice así:
«El CSM București respeta la competición, a sus rivales y a las instituciones que rigen el balonmano rumano. Precisamente por ello, consideramos que el respeto debe ser mutuo. Sin embargo, los acontecimientos de hoy plantean serios interrogantes sobre el trato que recibe nuestro equipo y, sobre todo, acerca de los estándares que la Federación Rumana de Balonmano pretende mantener en las competiciones que organiza».
Aseguran que no son «ni serán el equipo de entrenamiento de nadie. La Federación Rumana de Balonmano tiene la obligación de garantizar la imparcialidad, la equidad y la igualdad de condiciones para todos los equipos. El arbitraje debe ser una de las principales garantías de estos principios».
Dicen que «en estas circunstancias, consideramos legítimo preguntar qué criterios determinaron la designación de los árbitros para este partido y quién asume la responsabilidad de su actuación».
Al mismo tiempo, «expresamos nuestro sincero agradecimiento a quienes consideraron que esta designación arbitral era la más adecuada para un partido de esta índole», pero «la Federación Rumana de Balonmano tiene el deber de analizar los hechos con la máxima seriedad, extraer las conclusiones pertinentes y adoptar las medidas adecuadas. No podemos hablar de credibilidad ni de buen desempeño mientras situaciones de este tipo se traten como meros accidentes y luego caigan en el olvido».
Recuerdan que «el balonmano rumano ha elegido recientemente una nueva dirección. Esta es la primera gran competición que se celebra bajo la nueva administración y, precisamente por ello, nos surge una pregunta natural: ¿Es esta la dirección que desea tomar la Federación Rumana de Balonmano? ¿Es este el estándar que propone para la nueva etapa del balonmano rumano?» .
Y es que «la recuperación de este deporte no se logra únicamente con declaraciones y promesas. Se consigue mediante decisiones acertadas, transparencia, imparcialidad y un arbitraje que permita que el resultado se decida en la cancha».
De lo contrario, «llegamos inevitablemente a una pregunta que preferiríamos no tener que plantear: Si los equipos no tienen garantías de que los títulos se decidan únicamente en la cancha, ¿para qué presentarse? Podríamos conocer a los ganadores antes incluso del pitido inicial».
Aseguran que «el CSM București no pide favores. No buscamos un trato de favor ni excusas para nuestros propios errores. Sin embargo, sí exigimos algo que debería darse por sentado en cualquier competición: respeto por el arduo trabajo de los deportistas, de los clubes y de los aficionados, así como por un desenlace basado en el mérito deportivo».
«Esperamos un análisis serio, la adopción de las medidas necesarias y una respuesta oficial de la Federación Rumana de Balonmano en relación con estos sucesos» y que «el CSM București siempre defenderá su trabajo, a sus jugadores, a su cuerpo técnico y a sus aficionados» y finalizan diciendo que «no pedimos favores. Pedimos respeto, imparcialidad y un arbitraje a la altura de la competición».
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